sábado, 19 de enero de 2013

Arte urbano en Xalapa

(Texto publicado en la sección cultural del diario Oye Veracruz.
México, 18 de enero, 2013)


Cuando era niña los adultos no paraban de quejarse de los grafitis, en los 80 nadie pensaba que una pared intervenida por un grafitero podría llegar a valer más si se le dejaba el grafiti. Hoy, la realidad del arte urbano es otra muy diferente de la que lo vio nacer.

Parte del quehacer del arte es ocuparse de registrar los diferentes modos en que los seres humanos interactuamos con nuestro tiempo y espacio, así como de generar nuevas maneras de percibirlos. A lo largo de las últimas décadas han surgido  prácticas que se alejan de lo tradicional en su producción o presentación, pero que han ido encontrando poco a poco su legitimación como nuevas formas de arte.


En los grandes centros urbanos existen manifestaciones del arte pensadas para llegar a la gente que transita a diario por las calles, que trabaja o vive en ellas. Un arte que se sale del museo y la galería, uno al que no le importan las etiquetas ni los nombres suntuosos, que no se fija tanto en los materiales o los soportes sino en el espacio con el que interactúa. Un arte forjado en las calles en apoyo a los movimientos sociales. Un arte con una carga crítica y poética, eso es el arte urbano: dibujos en los pisos y paredes, grafitis, calcomanías, esténcil, aerografía.

El término “arte urbano” se hizo popular desde los años 90, también se le llama post-grafiti a aquellas técnicas que se alejan del grafiti tradicional, como el esténcil (o estarcido), los carteles, las calcomanías, los murales, etc. El esténcil cobró especial relevancia desde los 60, pero no fue sino hasta mediados de los 90, cuando las diversas propuestas de esta técnica cobraron auge en distintas partes del mundo y comenzaron a ser percibidas como parte de un mismo fenómeno.

Sin embargo, actualmente entran en esta denominación desde los grafitis, esténciles, calcomanías o carteles en los que se leen contundentes consignas políticas o frases con sentido poético que buscan propiciar una reflexión hasta los murales con costosas y monumentales producciones, realizados con el apoyo y la protección pública y privada, y que sirven como ornato de grandes edificios, puentes y pasos a desnivel, espacios que hoy se abren para que los artistas trabajen, protegidos del tránsito y de los transeúntes y para que su obra llegue a más gente.

Hoy en día el arte urbano tampoco escapa de suscribir las tendencias de la moda internacional y de la publicidad. En los últimos años han salido a la luz algunos artistas callejeros que se han convertido en grandes estrellas y cuyos estilos y modos de trabajar han marcado pautas a seguir en quienes aún están en el anonimato. Entre estos artistas se cuentan nombres como los de Os Gemeos, Sten & Lex, JR, Momo y Erica il Cane. Por su parte, Roa, Aryz, Escif y Saner son algunos de los artistas que participaron en 2012 en All City Canvas, un festival de Arte Urbano llevado a cabo en la Ciudad de México, patrocinado y presentado por Sprite. O el famoso artista Banksy, cuya obra “Bombing Middle England” recientemente alcanzó a venderse en 102 mil libras esterlinas (más de 2 millones de pesos) en una subasta de Sotheby’s. Estos son algunos de los nombres de quienes hoy marcan la pauta internacional.

Además, varios artistas se han acercado a instituciones en un afán de legitimar estas formas de arte y buscar apoyo, ya sea en su producción, presentación o difusión.

En Xalapa, recintos como el Agora de la Ciudad y la GAC son ejemplos de espacios oficiales que han presentado muestras de arte urbano en una búsqueda, ya sea del artista o bien de la institución, de llevar "triunfante" al museo eso que alguna vez salió de él. Existen también ejemplos de galerías privadas donde no sólo se exponen estas manifestaciones, sino que están incluso destinadas enteramente a ellas.

Pero, por definición el arte urbano es callejero; se repite a sí mismo que no necesita del encierro del museo o la galería y prefiere estar expuesto al ojo público, insertándose en el día a día de los habitantes de una ciudad. Ya sea de manera legal y con una producción detrás, o pensándose más como una estrategia subversiva, es ahí, en las calles, donde ese arte cobra todo su sentido y adquiere toda su carga y su independencia. Grafiti, aerografía, calcomanías, esténcil, cualquiera de estos resulta un medio adecuado para un uso como el que se requiere en las calles. Un arte vivo, con una carga conceptual declarada.

En Xalapa podemos mencionar nombres ya conocidos, como los de los artistas Yurek y Dems, o los grafiteros del Colectivo RAK, quienes junto con Tiempo de Stencil, famosos por sus stickers, expusieron en la Galería de Arte Contemporáneo en 2010. Otros más recientes como REACCIÓN POÉTICA, o Bomber, quien actualmente invade las paredes del centro de la ciudad. Por otro lado, Sebastián Fund, artista conocido por su producción gráfica, recientemente ha estado también colocando obra en las calles y, a Daniel Berman y Lucía Prudencio les fue comisionada la obra que hoy se aprecia en el paso a desnivel del Parque Juárez, en el centro. Estos y otros nombres son tan solo algunos de los que se mencionan hoy en nuestra urbe y todo parece indicar que una nueva generación de artistas urbanos comenzará a salir del anonimato. Artistas que siguen, o no, las tendencias internacionales y las carreras de las grandes estrellas, pero que hablan de su realidad actual, desde las calles para las calles.


Carmen María Espinosa
 Xalapa, 2013

(Imágenes publicadas acompañando la nota / Fotografía: David Castillo y Jerónimo Rosales.)