sábado, 19 de enero de 2013

Arte nuevo ‘del lado de acá’

(Texto publicado en la sección cultural del diario Oye Veracruz.
México, 23 de noviembre, 2012)


En la actualidad, los artistas latinoamericanos abordan con su trabajo diversos temas, entre los que destacan los conflictos político-sociales y culturales de sus respectivos países o su propia crisis de identidad. Parecen lanzarse sin prejuicios y sin velos a la tarea de redescubrirse, buscando con ello, poco a poco, redefinir la idea que el resto del mundo tiene de Latinoamérica, y consiguiendo un nivel de honestidad y auto-aceptación que ya hacía falta en el arte que surge, como diría Julio Cortázar, ‘del lado de acá’.


 Si hay algo que ha caracterizado a gran parte del arte producido en Latinoamérica en los últimos años, es la sensación de que, por fin, comienza a aceptarse a sí mismo como un híbrido que habla su propia lengua ante un mundo que pretende ferozmente homogeneizarlo todo. Una mezcla diferente, sin duda, al sincretismo que imperó en el arte latinoamericano previo y que, en la mayoría de los casos, no pretende ocultar su pasado turbulento, asumiéndose como resultado de influencias diversas y planteando reflexiones que van más de acuerdo con nuestro entorno y nuestra realidad actual.

Tal es el caso de los artistas que participan en las tres exposiciones colectivas tituladas Ocho Miradas Latinoamericanas -3era. Estación, Artistas Dominicanos – Identidades Entrecruzadas y Video Dominicano, que, desde el 14 de noviembre, se presentan en la galería y las diferentes salas y exteriores del Jardín de las Esculturas de Xalapa (IVEC), y permanecerán abiertas al público hasta el mes de enero.
La curaduría de las tres muestras corrió a cargo de Graciela Kartofel, y en ellas se reúne el trabajo de artistas provenientes de Argentina, Chile, Colombia, México, Venezuela y República Dominicana.
Al visitar las exposiciones, uno no puede evitar sentir esa multiplicidad que nos caracteriza y extrañamente nos une. Se trata de una convergencia de miradas diferentes y propuestas artísticas que intentan trastocar los parámetros establecidos del arte desde la visión particular del latinoamericano, ya sea aquel radicado en su país de origen o del que optó por un exilio voluntario.

En palabras de la curadora: “Si antes en cada región las preguntas versaban acerca de qué es la identidad y en tal caso qué es la cultura, la globalización mutó estas indagaciones por rescates de lo que se identificó como lo local=identitario. Todo aquello que se considera auténtico, autóctono, podía comenzar a desdibujarse. Defender que eso no sucediera se ha verbalizado, discutido y publicado. En una sociedad de medios como la que se vive, ese desdibuje es imposible de evitar, pero a la vez, la mercantilización y extensa difusión exponen las numerosas pautas que no se quieren perder.”

Resalta sobre todo la obra de los artistas dominicanos, quienes de manera singular y divertida cuestionan su posición dentro del mundo actual. En la sala que ocupa la exposición Artistas Dominicanos – Identidades Entrecruzadas, uno puede encontrarse con propuestas tan diversas como un salvavidas confeccionado y pintado a mano que muestra etiquetas de viajes internacionales o serigrafías que combinan mapas de la ciudad de Nueva York -sitio de exilio de algunos de los artistas expositores-, con dibujos de elementos pertenecientes a una iconografía que hace referencia a la idea de ‘lo latinoamericano’, generando un discurso que versa sobre el problema de la migración desde el punto de vista del inmigrante-cosmopolita, como Bananhattan obra de Yunior Chiqui Mendoza, o Soñando despierto de Scherezade García, integrantes del Proyecto Gráfico Dominican-York.

Realmente vale la pena darse la oportunidad de conocer la propuesta de estos artistas que, con su práctica fresca, colmada de miradas y voces múltiples, confirman las palabras de Octavio Paz, “el hombre es plural: los hombres”.



Carmen María Espinosa
Xalapa, 2012