México, 18 de enero, 2013)
Cuando
era niña los adultos no paraban de quejarse de los grafitis, en los 80 nadie
pensaba que una pared intervenida por un grafitero podría llegar a valer más si
se le dejaba el grafiti. Hoy, la realidad del arte urbano es otra muy diferente
de la que lo vio nacer.
Parte del quehacer
del arte es ocuparse de registrar los diferentes modos en que los seres humanos
interactuamos con nuestro tiempo y espacio, así como de generar nuevas maneras
de percibirlos. A lo largo de las últimas décadas han surgido prácticas que se alejan de lo tradicional en
su producción o presentación, pero que han ido encontrando poco a poco su
legitimación como nuevas formas de arte.
En los grandes
centros urbanos existen manifestaciones del arte pensadas para llegar a la
gente que transita a diario por las calles, que trabaja o vive en ellas. Un arte
que se sale del museo y la galería, uno al que no le importan las etiquetas ni
los nombres suntuosos, que no se fija tanto en los materiales o los soportes
sino en el espacio con el que interactúa. Un arte forjado en las calles en apoyo
a los movimientos sociales. Un arte con una carga crítica y poética, eso es el
arte urbano: dibujos en los pisos y paredes, grafitis, calcomanías, esténcil,
aerografía.
El término “arte
urbano” se hizo popular desde los años 90, también se le llama post-grafiti a
aquellas técnicas que se alejan del grafiti tradicional, como el esténcil (o
estarcido), los carteles, las calcomanías, los murales, etc. El esténcil cobró
especial relevancia desde los 60, pero no fue sino hasta mediados de los 90,
cuando las diversas propuestas de esta técnica cobraron auge en distintas
partes del mundo y comenzaron a ser percibidas como parte de un mismo fenómeno.
Sin embargo, actualmente
entran en esta denominación desde los grafitis, esténciles, calcomanías o carteles
en los que se leen contundentes consignas políticas o frases con sentido
poético que buscan propiciar una reflexión hasta los murales con costosas y
monumentales producciones, realizados con el apoyo y la protección pública y
privada, y que sirven como ornato de grandes edificios, puentes y pasos a
desnivel, espacios que hoy se abren para que los artistas trabajen, protegidos
del tránsito y de los transeúntes y para que su obra llegue a más gente.
Hoy en día el arte
urbano tampoco escapa de suscribir las tendencias de la moda internacional y de
la publicidad. En los últimos años han salido a la luz algunos artistas
callejeros que se han convertido en grandes estrellas y cuyos estilos y modos
de trabajar han marcado pautas a seguir en quienes aún están en el anonimato. Entre
estos artistas se cuentan nombres como los de Os Gemeos, Sten & Lex, JR,
Momo y Erica il Cane. Por su parte, Roa, Aryz, Escif y Saner son algunos de los
artistas que participaron en 2012 en All
City Canvas, un festival de Arte Urbano llevado a cabo en la Ciudad de
México, patrocinado y presentado por Sprite. O el famoso artista Banksy, cuya
obra “Bombing Middle England” recientemente alcanzó a venderse en 102 mil
libras esterlinas (más de 2 millones de pesos) en una subasta de Sotheby’s.
Estos son algunos de los nombres de quienes hoy marcan la pauta internacional.
Además, varios
artistas se han acercado a instituciones en un afán de legitimar estas formas
de arte y buscar apoyo, ya sea en su producción, presentación o difusión.
En Xalapa, recintos
como el Agora de la Ciudad y la GAC son ejemplos de espacios oficiales que han
presentado muestras de arte urbano en una búsqueda, ya sea del artista o bien de
la institución, de llevar "triunfante" al museo eso que alguna vez
salió de él. Existen también ejemplos de galerías privadas donde no sólo se exponen
estas manifestaciones, sino que están incluso destinadas enteramente a ellas.
Pero, por definición el
arte urbano es callejero; se repite a sí mismo que no necesita del encierro del
museo o la galería y prefiere estar expuesto al ojo público, insertándose en el
día a día de los habitantes de una ciudad. Ya sea de manera legal y con una
producción detrás, o pensándose más como una estrategia subversiva, es ahí, en
las calles, donde ese arte cobra todo su sentido y adquiere toda su carga y su
independencia. Grafiti, aerografía, calcomanías, esténcil, cualquiera de estos resulta
un medio adecuado para un uso como el que se requiere en las calles. Un arte
vivo, con una carga conceptual declarada.
En Xalapa podemos
mencionar nombres ya conocidos, como los de los artistas Yurek y Dems, o los grafiteros
del Colectivo RAK, quienes junto con Tiempo de Stencil, famosos por sus stickers, expusieron en la Galería de
Arte Contemporáneo en 2010. Otros más recientes como REACCIÓN POÉTICA, o Bomber,
quien actualmente invade las paredes del centro de la ciudad. Por otro lado, Sebastián
Fund, artista conocido por su producción gráfica, recientemente ha estado
también colocando obra en las calles y, a Daniel Berman y Lucía Prudencio les
fue comisionada la obra que hoy se aprecia en el paso a desnivel del Parque Juárez,
en el centro. Estos y otros nombres son tan solo algunos de los que se
mencionan hoy en nuestra urbe y todo parece indicar que una nueva generación de
artistas urbanos comenzará a salir del anonimato. Artistas que siguen, o no,
las tendencias internacionales y las carreras de las grandes estrellas, pero
que hablan de su realidad actual, desde las calles para las calles.
Carmen María Espinosa
Xalapa, 2013
(Imágenes publicadas acompañando la nota / Fotografía: David
Castillo y Jerónimo Rosales.)


