"Film: ilusión óptica provocada por la suma y multiplicación de fotogramas. El movimiento no puede ser comprendido, no puede fragmentarse sin perder su componente: la continuidad ligada a un determinado acontecimiento en el espacio-tiempo. La práctica habitual de ordenar el tiempo en periodos históricos, generaciones literarias y demás políticas de carácter explícito, responde a la simplificación: "fotograma a fotograma". Pero el tiempo, aún ligado a un acontecimiento específico, a una imagen en movimiento, sólo existe en el lenguaje. Pasa un coche y no vemos un coche pasando, sino la frase: "pasa un coche": primer acto de apropiacionismo sobre Lo Real, ejecutado por un dispositivo abstracto. La única manera de "ver" la imagen es leyéndola".
Agustín Fernández Mallo
texto completo: APROPIACIONISMO HOY, MULTIPLICACIÓN DEL ACCIDENTE
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viernes, 5 de abril de 2013
martes, 26 de febrero de 2013
entre un espacio y otro
Conversación virtual con Rodolfo Sousa y Manuel Márquez
(Carmen María) ¿Cómo surge la idea del
proyecto Especies de Espacios o cómo es que se involucran en el proyecto?
(Manuel Márquez) Me
involucré por invitación directa de Nicolás Guzman, quien es un muy buen amigo
mío, y con quién comparto muchos puntos de vista sobre cómo abordamos y cómo
pensamo el arte, aunque cada quien desde su respectivo campo de trabajo. Él
desde la gráfica, la instalación y el ensamblaje; y yo desde la imagen
fotográfica, el video y la teoría crítica. Era una buena oportunidad de exponer
en Xalapa después de haberme ido de la ciudad en 2010. Además me atrajo mucho
la idea de tener carta libre para exponer lo que deseáramos y de hacer una
pieza que tratara un poco acerca de Xalapa.
(Rodolfo Sousa) No sé exactamente como surgió, yo creo que ocurrió en dos o tres partes. Primero Nicolás me incitó a escribir el proyecto con él comopropuesta para que expusiéramos en la galería pensando en piezas no objetuales, e incluir a Manolo Marquez, su trabajo me parece muy interesante, así que pensé que sería una buena oportunidad de hacer cosas que no he expuesto. Yo sugerí tomar como referencia el tema de espacio, de alguna forma, me interesaba abordarlo a través del texto. La idea de hacer piezas procesuales se fue dando una vez que los demás se fueron involucrando en la generación de sus piezas. En lo que a mi respecta, las piezas en las que participo no son de esa naturaleza.
(Rodolfo Sousa) No sé exactamente como surgió, yo creo que ocurrió en dos o tres partes. Primero Nicolás me incitó a escribir el proyecto con él comopropuesta para que expusiéramos en la galería pensando en piezas no objetuales, e incluir a Manolo Marquez, su trabajo me parece muy interesante, así que pensé que sería una buena oportunidad de hacer cosas que no he expuesto. Yo sugerí tomar como referencia el tema de espacio, de alguna forma, me interesaba abordarlo a través del texto. La idea de hacer piezas procesuales se fue dando una vez que los demás se fueron involucrando en la generación de sus piezas. En lo que a mi respecta, las piezas en las que participo no son de esa naturaleza.
(CM) Tengo entendido que en esta
muestra cada uno de ustedes propone un análisis y replanteamiento de la noción
de 'espacio'. Además, la exposición en sí misma replantea la idea de espacio
museístico o galerístico, ¿por qué consideras que esto es pertinente en el
entorno actual tanto local como global?
(RS) No sé hasta que
punto pueda ser pertinente globalmente, cuando creo que
muchos artistas lo están haciendo y están generando nuevos discursos sobre la galería desde hace mucho tiempo.
Pero recuerdo tu texto que cerró el
coloquio sobre centro y periferia, sobre comenzar a mirar en nuestro lugar, la periferia, y cuestionarnos
sobre nuestro comportamiento en ésta. Mi
pieza está más relacionada con esta idea. (...) todo es permisible para esta exposición. Introducir un peluquero, anunciar que todo depende en
la negociación, hacerse los políticos, o
los rebeldes me parece una postura muy fácil. Pero es mucho más interesante conocer los hilos de esa negociación,
"especular" en torno a ellos. Decidí
explicarme en vez de hacer arte procesual,
mis piezas en esta época son mucho más narrativas.
(MM) En el
entorno global, la importancia es innegable. Los espacios dedicados al arte
están en un proceso de renegociación de su papel en la sociedad en su carácter
de instituciones, y de un reposicionamiento dado a que la práctica artística
los ha transcendido, se ha salido a la calle o se practica desde la red. Ahora
las galerías compiten de cierta forma con esos otros espacios, y corren el
riesgo de dejar de atraer el interés del público. En una sociedad acostumbrada
a experiencias mediadas, en donde vivimos frecuentemente experiencias con distanciamientos
temporales y físicos, la galería y el museo corren el riesgo de volverse
espacios arcaicos o inservibles. Pero
esto las libera de su solemnidad y de su rigidez, y permite que surjan
proyectos en los que el espacio como tal se convierte en tema de reflexión.
A nivel
local, debo confesar que estoy bastante desconectado de lo que ha sucedido en
Xalapa en los últimos 2 años, pero creo que lo que importa es hacer este tipo
de ejercicios en los que se mueva el tapete, se salga de la zona de confort que
los circuitos galerísticos tienen, y que hacen que los espectadores vayan a una
experiencia predecible, o sea, a ver objetos en la pared o el piso. Lo que
proponemos ahora no es un reto, sino más bien acercarnos a la idea de crear una
"zona de actividad", donde la galería sea un personaje, y donde se
aborde el tema de la galería misma.
(CM) Manuel, tu obra refleja un arduo
trabajo de experimentación, partiendo, en gran medida, de la revaloración de
las posibilidades de la fotografía análoga ¿a qué se debe este interés?
(MM) Creo
que antes que nada, a un impulso netamente nostálgico; por otro lado, a
aprovechar la oportunidad que tenemos en este momento histórico de poder
utilizar técnicas fotográficas del pasado, estamos en un punto en el que
podemos fabricar desde daguerrotipos hasta imágenes digitales, pero hay
técnicas, en especial la fotografía con negativo a color, que están cayendo en
un desuso importante y que son muy complejas de replicar de manera casera.
A mi
parecer la foto análoga tiene una relación indicial con lo fotografiado, y es
distinta a la indicialidad de la imagen digital. Así que la base misma
filosófica de la fotografía está cambiando. También está cambiando el papel de
las imágenes en nuestra sociedad, el que sean análogas o digitales está más
allá del verdadero punto en juego aquí, el cual es, a mi parecer, el uso de las
imágenes en este nuevo milenio. Creo que mi trabajo trata acerca de esto, en
resumen, de la relación de la fotografía con los conceptos de tiempo e
historia, y trata también de la fotografía misma, en un ejercicio un tanto
meta-fotográfico: foto acerca de la foto.
(CM) ¿En qué consiste tu proyecto o
propuesta personal para esta exposición?
(M) En mi
proyecto, llamado "Humedad", se sale de mi línea usual de producción,
ya que ahora estoy proponiendo una pieza en la que trato más con los objetos
mismos que con imágenes. Tiene un elemento de video, pero en realidad la pieza
trata del espacio mismo. La premisa es que al operar los deshumidificadores que
la galería usa para evitar daño al recinto y a la obra expuesta, se genera un
residuo: agua. La humedad en el ambiente
es transformada en agua, pero por lo general esta agua se desecha. Para mí,
este es un proceso de transmutación, de solidificar algo que está flotando en
el ambiente. El agua captada tiene la atmósfera del espacio de donde sucede
este proceso (la galería), y una relación con el día en el que fue captada. En
pocas palabras, es un registro indicial del mismo tipo que lo es una huella en
la arena, una columna de humo, una pincelada, o una fotografía. Me interesa
también la idea de la acumulación y la idea de hacer algo que me remita al
concepto de Xalapa ¿Qué cosas caracterizan a Xalapa como lugar? La humedad es
indudablemente un elemento activo en la ciudad. ¿Qué sería de esta pieza si la
quisiera hacer en la ciudad de México, o digamos en Zacatecas, u otro lugar
árido o seco? La idea sería otra, sería la idea del esfuerzo, y no la de una
acumulación desbordada. Al final, el agua captada es la obra, es el producto de
este gesto creativo, el cual sucede en un espacio, que en este caso es una galería.
(CM) Rodolfo, tu obra es muy personal y al mismo tiempo
posee un carácter lúdico y relajado, ¿en qué medida crees que esto refleja tu
entorno cotidiano?
¿En qué consiste tu proyecto o propuesta personal para
esta exposición?
(RS) Esas son cómo diez preguntas, y espero no caer en un comentario demasiado
arbitrario: Lo personal es producto de lo colectivo, de lo social. Así como se dice que cuando muere un anciano
muere una biblioteca, nuestro cuerpo es
el lugar de las imágenes, pueden existir físicamente,
puede haber textos que lo avalen académicamente, pero Hans Belting, por ejemplo dice que somos “el organismo
vivo para las imágenes”, nosotros
somos quienes las llamamos, las generamos, las exportamos y las interiorizamos de nuevo, por lo tanto a pesar de su
permanencia en el tiempo y el espacio, su
sentido siempre será efímero y difícil de
controlar.
Es aún más complicado cuando mi entorno
cotidiano está filtrado por la noción de
"creatividad" o "artisticidad" represento como un pintor, o mis modelos son
vistos como modelos, "una montaña es
una montaña". Si algo me interesa de mi pieza para esta exposición es desmantelar y elucubrar en torno a mi
noción de representación, de arte, de los
lugares comunes, de nuestra relación con
el tiempo y el espacio dentro y fuera del arte. Como te dije, a través de asociaciones libres, más que de un rigor
científico. Como te dije, las piezas que
presento evaden mis intereses sobre el arte contemporáneo, no se deshacen del carácter intimista de mis pinturas o
dibujos desenfadados, pero si evita la
representación pictórica que es un tema
que me interesa. El hecho de que hayamos planteado las piezas como ejercicios me da cierta libertad de salir de mi
trabajo bidimensional.
(CM) ¿Qué les inspira? /¿Cómo es
su proceso creativo?
(MM) Después
de mucho pensar, llego a la conclusión que mi inspiración viene del gesto
humano por hacer marcas (simples o complejas) que nos den una idea de un suceso
o de un lugar. Al hacer fotografía o escribir un texto, me interesa el aspecto
temporal de las marcas de pasado. Pienso en las inscripciones mayas, en las que
sus creadores hacían esfuerzos extraordinarios por marcar el tiempo, o en la
obra de artistas como On Kawara, Robert Smithson, Hollis Frampton, y toda una
generación de artistas conceptuales de los 1960s.
Mi proceso
creativo viene de poder dedicar tiempo a lo hago, y de reflexionar acerca de lo
que hago, y acerca de las características intrínsecas del medio con el que esté
trabajando. Me interesa cuestionar que distingue a una foto de un video, un
texto, o una pintura. Esto para después explotar esos elementos que hace único
a cada medio, o para juntarlos y crear tensión entre ellos, en combinaciones,
como foto-texto, readymade-texto, o readymade-foto, etc. Las permutaciones son
múltiples e ilimitadas.
RS) Tengo la idea de que nuestro paso por la creatividad y por fijarnos
en ella es sumamente accidental. Todos somos creativos, y
solamente los comentaristas de noticias y
los políticos actuales leen desde un teleprompter.
Y la noción de personas creativas es sumamente cercana a la profesión artística. Mi proceso creativo tiene que
ver más con los libros que leo, las
pinturas que veo, los programas que veo en la tele, las noticias, las nociones de arte. Es mucho más accidental y
está más accidentado que mi noción sobre mí.
Creo, además, que estoy en formación, y
que durante un rato me permitiré viajar por los más visitados lugares comunes, hasta nuevo aviso. La
periferia es un lugar muy cómodo para
poder hacer eso.
(CM) ¿Qué le dirías al público
asistente poco familiarizado con el arte procesual?
(MM) Pues lo
invitaría a venir, ver la exposición y cuestionarla. Que se pregunten si es
pertinente o valido hacer arte de esta manera, y que no sean espectadores
pasivos, sino que aprovechen e interactúen con la obra y la galería.
(RS) Que toda pieza de arte requiere de un proceso bilateral, todo productor
de objetos requiere de un proceso previo, y todo espectador requiere de un proceso para leerla, en caso de no
ignorarla. Las piezas de arte procesual
hacen énfasis en la relación bilateral, hacen que el arte se parezca más a la vida, se basa más en los accidentes
(en el sentido aristotélico de la palabra) que
en las definiciones.
inadecuadamaria
![]() |
Carmen María Espinosa
Toilet 00, 2012
|
"Modos de ver de hombre, modos de ver de mujer, modos de ver de las artes, modos de ver de la publicidad, modos de ver y modos de ser visto, modos todos de acotar el mundo de lo visible, modos -siempre en plural- de llegar a ser singular". Eulália Bosch
de El presente está solo
(Prólogo de la 2a edición de: Berger, John. 2000. Modos de ver, Barcelona, GG.)
inadecuadamaria
sábado, 9 de febrero de 2013
Refranes Mexicanos
¿quién separa arroyo y río, si se juntan en el mar?
Del Refranero Mexicano de la Academia Mexicana de la Lengua.
Del Refranero Mexicano de la Academia Mexicana de la Lengua.
inadecuadamaria
jueves, 7 de febrero de 2013
Especies de Espacios, una propuesta de arte procesual en la GAC
(Texto publicado bajo el título "Especies de espacios. Una propuesta de arte procesual de Alejandro Albarrán, Nicolás Guzmán, Manuel Márquez y Rodolfo Sousa" en la sección cultural del diario Oye Veracruz. México, 01 de febrero, 2013)
Hace unos
días, la Galería de Arte Contemporáneo publicó en las redes sociales una
invitación a visitar el Open Studio
que se estaba llevando a cabo en su sala principal. Los artistas Alejandro
Albarrán, Nicolás Guzmán, Manuel Márquez y Rodolfo Sousa, quienes proponen el
proyecto Especies de Espacios, estuvieron ahí trabajando a puerta abierta y
charlando con la gente sobre su proyecto, mismo que se inaugura el día 15 de
este mes.
Lo interesante
de su propuesta es que se trata de una obra (la exposición, en su conjunto) de
arte procesual, algo poco visto en Xalapa en su modalidad
"museo-galería".
Una cosa es
el proceso en el arte o, mejor dicho, el proceso de creación de una obra de arte
y otra un tanto diferente es el arte del proceso.
Cada
creador produce de maneras diferentes, pero todos pasan por un proceso, un
periodo determinado en el que se piensa, analiza, sintetiza y genera. En
diferentes manifestaciones artísticas podemos encontrar rastros de ese proceso
por el que pasaron tanto el artista como la obra: el proceso en el arte.
En muchos
casos se nos puede informar sobre cómo fue el proceso de generación de una pieza,
desde una composición musical hasta una instalación; podemos enterarnos de
cuáles fueron los pasos que siguió el artista para llegar a la obra final,
podemos incluso ver imágenes de cómo se fueron aplicando las veladuras de una
pintura o cómo fue pulido el mármol de una escultura o unas piezas de
cerámica al momento del modelaje y antes de ser metidas al horno, podemos ver
fotografías de cómo se montó una instalación, así como sus bocetos y planeación,
o las primeras anotaciones hechas por un compositor. En todos estos casos lo
importante es el resultado final. Observamos el registro del proceso únicamente
como eso, un registro que sirvió para documentar la elaboración de una obra de
arte, pero lo observamos como por debajo del telón debido a que ese proceso
generalmente se oculta al público (se
encuentra en la intimidad del artista, en su espacio de creación), pero si el
artista nos permite observar el proceso, por el proceso mismo, no por un
resultado esperado, no por hacer un registro de la creación de una obra, sino
por generar una obra partiendo del acto mismo de “hacer”, es entonces cuando no
estamos siendo testigos del proceso creativo del artista, sino de una obra de
arte procesual.
Es entonces
cuando el tiempo, el movimiento, el estado
de posibilidad y el espacio, se transforman en agentes cruciales involucrados
directamente en el desarrollo de la obra.
Se trata de un arte inmaterial,
cualquier objeto u elemento utilizado durante el proceso será tan solo una
herramienta para el mismo.
En ESPECIES
DE ESPACIOS los artistas participantes nos proponen un replanteamiento de la
noción del espacio, cada uno con un tratamiento y una solución muy diferente,
pero todos intrínsecamente conectados. Proponen exhibir "acciones,
registros y huellas" que parten de un análisis y probablemente una resignificación
de la relación entre el espacio y la concepción que cada uno de los artistas tiene
del mismo, partiendo de tres líneas de investigación: "El uso de archivos
de registros fotográficos de esculturas involuntarias en espacios públicos; la
acumulación de objetos cuyas características formales intervienen el espacio
museístico; y el archivo, enumeración y vinculación de ideas, textos e imágenes
de la historia personal de cada artista, la escritura y la lectura pensada en
el espacio."
La cita es
el 15 de febrero a las 20:00 hrs. en Xalapeños Ilustres 135 en el Centro
Histórico de Xalapa.
La entrada
es gratuita.
Carmen
María Espinosa
Xalapa,
2013
inadecuadamaria
Aforismo de Hora
"Para conocerse a sí mismo, hay que ser conocido por otro. Y para ser conocido por otro, hay que conocer al otro"
inadecuadamaria
la tragedia griega y el alma humana
Quien no
alcanza a comprender la profundidad de una tragedia griega difícilmente
alcanzará a comprender la profundidad compleja del alma humana.
¿Puede ese
alguien pretender hablarle al alma humana? ¿Qué le puede decir a la
humanidad ese alguien que no sabe quién es? ¿que no reconoce cuán profunda es? ¿que no la comprende realmente?
¿Qué puede decir su mensaje?
¿Qué puede decir su mensaje?
inadecuadamaria
domingo, 27 de enero de 2013
espejo enterrado citas
"todo descubrimiento es mutuo"
"¿porqué tantos tienen tan poco y tan pocos tienen tanto?"
"¿quiénes somos?
¿cuál es nuestro nombre?
¿quiénes eran nuestros padres y nuestras madres?
¿reconocemos a nuestros hermanos?
¿qué recordamos?
¿qué deseamos?"
Carlos Fuentes, El espejo enterrado
"¿porqué tantos tienen tan poco y tan pocos tienen tanto?"
"¿quiénes somos?
¿cuál es nuestro nombre?
¿quiénes eran nuestros padres y nuestras madres?
¿reconocemos a nuestros hermanos?
¿qué recordamos?
¿qué deseamos?"
Carlos Fuentes, El espejo enterrado
inadecuadamaria
sábado, 19 de enero de 2013
Arte urbano en Xalapa
(Texto publicado en la sección cultural del diario Oye Veracruz.
México, 18 de enero, 2013)
Sin embargo, actualmente
entran en esta denominación desde los grafitis, esténciles, calcomanías o carteles
en los que se leen contundentes consignas políticas o frases con sentido
poético que buscan propiciar una reflexión hasta los murales con costosas y
monumentales producciones, realizados con el apoyo y la protección pública y
privada, y que sirven como ornato de grandes edificios, puentes y pasos a
desnivel, espacios que hoy se abren para que los artistas trabajen, protegidos
del tránsito y de los transeúntes y para que su obra llegue a más gente.
Pero, por definición el
arte urbano es callejero; se repite a sí mismo que no necesita del encierro del
museo o la galería y prefiere estar expuesto al ojo público, insertándose en el
día a día de los habitantes de una ciudad. Ya sea de manera legal y con una
producción detrás, o pensándose más como una estrategia subversiva, es ahí, en
las calles, donde ese arte cobra todo su sentido y adquiere toda su carga y su
independencia. Grafiti, aerografía, calcomanías, esténcil, cualquiera de estos resulta
un medio adecuado para un uso como el que se requiere en las calles. Un arte
vivo, con una carga conceptual declarada.
México, 18 de enero, 2013)
Cuando
era niña los adultos no paraban de quejarse de los grafitis, en los 80 nadie
pensaba que una pared intervenida por un grafitero podría llegar a valer más si
se le dejaba el grafiti. Hoy, la realidad del arte urbano es otra muy diferente
de la que lo vio nacer.
Parte del quehacer
del arte es ocuparse de registrar los diferentes modos en que los seres humanos
interactuamos con nuestro tiempo y espacio, así como de generar nuevas maneras
de percibirlos. A lo largo de las últimas décadas han surgido prácticas que se alejan de lo tradicional en
su producción o presentación, pero que han ido encontrando poco a poco su
legitimación como nuevas formas de arte.
En los grandes
centros urbanos existen manifestaciones del arte pensadas para llegar a la
gente que transita a diario por las calles, que trabaja o vive en ellas. Un arte
que se sale del museo y la galería, uno al que no le importan las etiquetas ni
los nombres suntuosos, que no se fija tanto en los materiales o los soportes
sino en el espacio con el que interactúa. Un arte forjado en las calles en apoyo
a los movimientos sociales. Un arte con una carga crítica y poética, eso es el
arte urbano: dibujos en los pisos y paredes, grafitis, calcomanías, esténcil,
aerografía.
El término “arte
urbano” se hizo popular desde los años 90, también se le llama post-grafiti a
aquellas técnicas que se alejan del grafiti tradicional, como el esténcil (o
estarcido), los carteles, las calcomanías, los murales, etc. El esténcil cobró
especial relevancia desde los 60, pero no fue sino hasta mediados de los 90,
cuando las diversas propuestas de esta técnica cobraron auge en distintas
partes del mundo y comenzaron a ser percibidas como parte de un mismo fenómeno.
Sin embargo, actualmente
entran en esta denominación desde los grafitis, esténciles, calcomanías o carteles
en los que se leen contundentes consignas políticas o frases con sentido
poético que buscan propiciar una reflexión hasta los murales con costosas y
monumentales producciones, realizados con el apoyo y la protección pública y
privada, y que sirven como ornato de grandes edificios, puentes y pasos a
desnivel, espacios que hoy se abren para que los artistas trabajen, protegidos
del tránsito y de los transeúntes y para que su obra llegue a más gente.
Hoy en día el arte
urbano tampoco escapa de suscribir las tendencias de la moda internacional y de
la publicidad. En los últimos años han salido a la luz algunos artistas
callejeros que se han convertido en grandes estrellas y cuyos estilos y modos
de trabajar han marcado pautas a seguir en quienes aún están en el anonimato. Entre
estos artistas se cuentan nombres como los de Os Gemeos, Sten & Lex, JR,
Momo y Erica il Cane. Por su parte, Roa, Aryz, Escif y Saner son algunos de los
artistas que participaron en 2012 en All
City Canvas, un festival de Arte Urbano llevado a cabo en la Ciudad de
México, patrocinado y presentado por Sprite. O el famoso artista Banksy, cuya
obra “Bombing Middle England” recientemente alcanzó a venderse en 102 mil
libras esterlinas (más de 2 millones de pesos) en una subasta de Sotheby’s.
Estos son algunos de los nombres de quienes hoy marcan la pauta internacional.
Además, varios
artistas se han acercado a instituciones en un afán de legitimar estas formas
de arte y buscar apoyo, ya sea en su producción, presentación o difusión.
En Xalapa, recintos
como el Agora de la Ciudad y la GAC son ejemplos de espacios oficiales que han
presentado muestras de arte urbano en una búsqueda, ya sea del artista o bien de
la institución, de llevar "triunfante" al museo eso que alguna vez
salió de él. Existen también ejemplos de galerías privadas donde no sólo se exponen
estas manifestaciones, sino que están incluso destinadas enteramente a ellas.
Pero, por definición el
arte urbano es callejero; se repite a sí mismo que no necesita del encierro del
museo o la galería y prefiere estar expuesto al ojo público, insertándose en el
día a día de los habitantes de una ciudad. Ya sea de manera legal y con una
producción detrás, o pensándose más como una estrategia subversiva, es ahí, en
las calles, donde ese arte cobra todo su sentido y adquiere toda su carga y su
independencia. Grafiti, aerografía, calcomanías, esténcil, cualquiera de estos resulta
un medio adecuado para un uso como el que se requiere en las calles. Un arte
vivo, con una carga conceptual declarada.
En Xalapa podemos
mencionar nombres ya conocidos, como los de los artistas Yurek y Dems, o los grafiteros
del Colectivo RAK, quienes junto con Tiempo de Stencil, famosos por sus stickers, expusieron en la Galería de
Arte Contemporáneo en 2010. Otros más recientes como REACCIÓN POÉTICA, o Bomber,
quien actualmente invade las paredes del centro de la ciudad. Por otro lado, Sebastián
Fund, artista conocido por su producción gráfica, recientemente ha estado
también colocando obra en las calles y, a Daniel Berman y Lucía Prudencio les
fue comisionada la obra que hoy se aprecia en el paso a desnivel del Parque Juárez,
en el centro. Estos y otros nombres son tan solo algunos de los que se
mencionan hoy en nuestra urbe y todo parece indicar que una nueva generación de
artistas urbanos comenzará a salir del anonimato. Artistas que siguen, o no,
las tendencias internacionales y las carreras de las grandes estrellas, pero
que hablan de su realidad actual, desde las calles para las calles.
Carmen María Espinosa
Xalapa, 2013
(Imágenes publicadas acompañando la nota / Fotografía: David
Castillo y Jerónimo Rosales.)
inadecuadamaria
Arte contemporáneo mexicano premiado durante el 2012
(Texto publicado bajo el título "Marcela Armas y Teresa Margolles. Dos artistas contemporáneas mexicanas premiadas en 2012" en la sección cultural del diario Oye Veracruz. México, 06 de enero, 2013)
Arranca el 2013 con un panorama internacional
en el que el arte contemporáneo mexicano se encuentra bastante bien posicionado.
México, en general, vuelve a estar poco a poco en
la mira de los círculos de artistas y teóricos internacionales. Sobre todo
aquellos artistas que, sin haber extirpado totalmente de su obra el elemento de
identidad localista y sin abusar de retóricas que resalten su condición
marginal, han logrado proyectar un trabajo que hable de su realidad a partir de
un producto ‘de amplio espectro’, es decir, una obra cuyo contenido sea
entendido por la mayor cantidad de gente, sin importar nacionalidad o credo.
Ese es el caso de la obra de las artistas
mexicanas Marcela Armas y Teresa Margolles, quienes en 2012 fueron premiadas a
nivel internacional por su trabajo.
Armas recibió en febrero el VII Premio
ARCO/Beep de arte electrónico (Madrid, España) y Margolles, a su vez, recibió
durante los últimos meses del 2012 dos importantes premios europeos, Prince
Claus 2012 y Artes Mundi 5, otorgados por la Fundación Prince Claus (Amsterdam,
Holanda) y por la Bienal Artes Mundi (Gales, Reino Unido), respectivamente.
Vale la pena hacer una revisión del trabajo de
ambas artistas y de las piezas por las que fueron galardonadas para poder así trazar
un eje mental respecto al porvenir del arte contemporáneo mexicano y a lo que
se espera de sus artistas a nivel internacional en este año que comienza.
El trabajo más reciente de Marcela Armas se distingue
por el uso de maquinaria y nuevas tecnologías. La artista, nacida en Durango en
1976, refleja en su trabajo un fuerte interés en la investigación sobre energía
y sustentabilidad. En la obra premiada, aborda el tema de la desigualdad
económica y social en el mundo contemporáneo a través de la presentación de un
sistema de generación y distribución de energía eléctrica que muestra
metafóricamente lo insostenible que resulta nuestra sociedad actual. Se trata
de una escultura en forma de dodecaedro con componentes interconectados que reciben
diversas cargas eléctricas dependiendo de la demanda de cada uno de ellos. En
esta pieza, que lleva por título Máquina
Stella, se plantea la imposibilidad de encontrar la distribución perfecta
de la energía, lo cual desemboca en la fundición de uno de los filamentos y su subsecuente
colapso. “Si una parte demanda mucha energía, las otras responden; es como un
juego de interacción continua, pero si una parte de colapsa entonces se colapsa
todo el sistema” comentó la artista, para quien esta obra “… es, finalmente,
una metáfora del desigual reparto de la riqueza en nuestra sociedad, a partir
de un pensamiento artístico abstracto sobre la distribución de la energía”.
ARCO, el evento en el que se premió la obra de
Armas, es una Feria Internacional de Arte Contemporáneo que recientemente,
según palabras de Carlos Urroz, director de ARCO Madrid 2012, se ha dado a la
tarea de impulsar “las creaciones de artistas que utilizan las nuevas
tecnologías como una herramienta más para la expresión, creación e
investigación”. Marcela Armas es la primera artista multimedia mexicana en
recibir el Premio ARCO Madrid/Beep de Arte Electrónico.
Por su parte, Teresa Margolles se ha
distinguido por centrar su trabajo en el tema de la violencia en México usando
como principal hilo conductor los crímenes relacionados con el tráfico de
drogas que han aumentado considerablemente en los últimos años.
Margolles ha logrado insertar su obra, que
reflexiona primordialmente sobre el contexto social y político mexicano, en el
discurso del arte contemporáneo internacional, participando así en eventos de reconocido
prestigio como la Bienal de Venecia o la feria londinense Frieze.
Durante 2012, el trabajo de Margolles fue
reconocido con dos premios importantes, el primero le fue otorgado por la Fundación
Prince Claus, la cual, desde 1996, reconoce la labor de aquellos artistas que
procuran ampliar los márgenes de la libertad de expresión, afrontando los
riesgos que esto implica y sirviendo de inspiración para las futuras
generaciones. El segundo, el Artes Mundi 5, es otorgado cada dos años a
artistas que, sin importar su nacionalidad, se comprometan con la realidad
social y la condición humana.
Teresa Margolles, artista sinaloense nacida en
1963, cuenta con estudios en Medicina Forense y Ciencias de la Comunicación por
la Universidad Nacional Autónoma de México. La obra premiada con el galardón Prince
Claus se encuentra expuesta desde diciembre en la galería de la Fundación
Prince Claus de Amsterdam y sus instalaciones Plancha y 32 años
Levantamiento y traslado donde cayó el cuerpo asesinado del artista Luis Miguel
Suro, premiadas en el Artes Mundi 5, permanecerán expuestas hasta el
próximo 13 de enero en el National Museum Cardiff junto a la obra de los demás
artistas nominados al premio.
Cabe señalar un elemento que une el trabajo de estas
dos artistas mexicanas galardonadas durante 2012: el hecho de que ambas se
valen de conocimientos y herramientas pertenecientes a campos de estudio
diferentes y, en apariencia, distantes al de las artes y las humanidades,
borrando así las fronteras que separan al arte de la ciencia y logrando con
esto una simbiosis en la que la obra de arte sirve como punto de partida para
que la sociedad reflexione sobre sus alcances, problemas y posibilidades.
Carmen María Espinosa
Xalapa, 2013
inadecuadamaria
Pepe Maya en la Pinacoteca Diego Rivera
(Texto publicado bajo el título "De la mano y el color de Pepe Maya" en la sección cultural del diario Oye Veracruz. México, 21 de diciembre, 2012)
Comencé el recorrido como lo indica
el mapita que me fue entregado al ingresar a la Pinacoteca. La sala estaba perfectamente iluminada y un
aire de pulcritud y solemnidad rodeaba las piezas expuestas; la obra se me
presentaba, en un inicio, fría y distante; tan perfectamente montada y
emplazada en el espacio que, de alguna manera, parecía totalmente ajena a mí o
a mi cotidianeidad.
La Pinacoteca Diego Rivera tiene la
particularidad de ser un espacio tan solemne, reservado a la trayectoria de los
grandes maestros, que ‘tanto aire de museo’ puede llegar a intimidar. Es esa
misma característica que comparten todos los museos, que, sin proponérselo –no
al menos abiertamente- marcan su distancia respecto al público poco
acostumbrado a ellos o incluso a uno que otro más asiduo a visitarlos con
frecuencia.
La obra que se exhibía era toda del pintor
veracruzano Pepe Maya, artista de gran trayectoria formado en la Academia de
San Carlos. Se trataba de una exposición que lleva su nombre y reunía obra pictórica
y gráfica producida de 1991 a la fecha.
Yo me dejé guiar por el trayecto
marcado en mi mapa, el cual contenía también las fichas técnicas de cada pieza.
Las primeras que observé llamaron mi atención en cierta medida pero, no sería
sino hasta llegar a la octava obra, cuando de pronto caí en la cuenta de que me
encontraba completamente embebida, volando libre por paisajes que parecía
conocer desde siempre. Fue en ese momento cuando me percaté de lo ocurrido, la
pintura de Pepe Maya había logrado ‘romper el hielo’. Se me había olvidado por
completo dónde estaba, qué hora era o qué tenía que hacer al salir de la
exposición, simplemente ‘estaba siendo’ en perfecta armonía con lo que
observaba, mis sentidos podían extenderse gracias a los lienzos que tenía
enfrente.
Podía sentir la brisa de un mar que
parecía mío desde hace mucho tiempo, podía percibir su aroma a sal y el viento rozando
las palmeras, podía escuchar pájaros cantar (a pesar del frío que hacía afuera en
aquella tarde de invierno xalapeña). Y, ya en ese momento, me resultó
inevitable ceder ante la invitación que me hacía el pintor a entrar en su mundo
de naturaleza y libertad. Me dejé guiar
y, como se lee en el texto de sala, ubicado al inicio de las escaleras
que conducen hacia el mezzanine de la
Pinacoteca, Pepe Maya tomó mi mano y me llevó a conocer sus sueños.
En la obra de Maya resaltan los
juegos de contrastes, de tonos tenues que transmiten serenidad, sus paisajes
del 2000 tienen trazos fugaces y salvajes, temperamentales. Son recurrentes en
su obra los símbolos de la naturaleza, un ir y venir de abstracciones.
En la obra De los paisajes del sueño, de 2008, la técnica empleada (tempera
sobre papel), permite paladear una
cierta dulzura de atmósfera borrascosa que recuerda la obra de Turner.
Estar frente a un cuadro de Maya no
es indagar en su pensamiento, es más como palpar sus sensaciones. En casi todos
sus paisajes predominan los azules obsesivos, los goteos, lo furtivo. Parece
que en ocasiones rasga la pintura, todavía fresca en el lienzo, y le añade un
sello distintivo en donde queda evidente la búsqueda de expresividad, así como
un interés profundo en el estudio del paisaje y su amplio conocimiento del
color.
Su obra habla de lo presente y lo
ausente en nuestro carácter terrenal y humano. Parece que en sus paisajes el
cielo y la tierra se confunden. Sus cielos aparecen, en ocasiones, delimitados
por un encuadre que el mismo artista ha decidido trazar, convirtiéndolos en
ventanas hacia el alma humana, con ello Pepe Maya logra recalcar su interés en
lo profundo y lo personal. Al mismo tiempo, su conexión con la tierra lo lleva
a utilizar símbolos de la naturaleza: vegetación, cuerpos desnudos, aves y
cocodrilos todo en armonía y conviviendo en sus lienzos con aeroplanos o
papalotes, símbolos del vuelo y de la libertad.
Seguí mi recorrido y, al regresar a
la planta baja, me encontré con piezas tan interesantes como la serie de 1998 titulada
El rincón de los niños en tiempo de
guerra, un conjunto de seis pinturas al oleo que retratan la atmósfera
abrumadora y sombría de una infancia interrumpida por la tristeza, aquí el
autor logró plasmar la profundidad de los universos quebrantados y de
inocencias que se desdibujan, me conmovió. Más adelante me encontré con ocho pinturas que
en conjunto llevan el título Suite
Paisajes del haiku, la serie completa es limpia, trazos rápidos en tinta
negra sobre inmaculados fondos blancos, una serie que me cautivó por su bella
simpleza, como su nombre prometía.
En la obra de Pepe Maya se refleja el
trabajo de día a día, el cual encuentra su origen en el evidente talento innato
del artista, quien, con el paso de los años, ha conseguido cuidar, pulir y perfeccionar
su práctica hasta el punto de liberarla. Se trata de una pintura lírica, una
invitación a soñar, una invitación a ser libres en la que el artista confía en
la imaginación del espectador.
Finalicé mi recorrido sintiendo que
acababa de estar frente a una exposición atemporal, de que había permanecido en
un estado de sueño y de que había valido la pena dejarme guiar por Pepe Maya
para, no solo conocer lo que sus sueños expresan, sino, de alguna manera,
también conocerme a mi misma un poco más a través de la desnudez de su obra,
despojada de todas pretensiones, libre completamente.
La exposición de Pepe Maya
permanecerá montada en la Pinacoteca Diego Rivera, ubicada en el número 5 de la
calle J.J. Herrera, en el Centro Histórico de Xalapa, hasta el 03 de Febrero,
la entrada es gratuita.
Carmen María Espinosa
Xalapa, 2012
inadecuadamaria
Ctrl -Una instalación audiovisual de José Carlos Zubiaur-
(Texto publicado en la sección cultural del diario Oye Veracruz.
México, 13 de diciembre, 2012)
Con un trasfondo que abarca estudios
de psicología y artes visuales, el artista veracruzano, cuyo oficio de origen
es la pintura, inició desde hace tiempo un estudio de los elementos que sirven
de conexión entre un individuo y su entorno, enfocando su trabajo visual a la exploración de sistemas de signos, códigos
y lenguajes, así como al estudio de los diversos modos en que la tecnología y
el aumento de la información disponible modifican el proceso de interpretación
de los sistemas simbólicos en cada ser humano.
En Ctrl, la instalación audiovisual con la que la GACX cierra su ciclo
de exposiciones de 2012, Zubiaur se apoya en el uso de nuevas tecnologías para
presentar al espectador una serie de formas abstractas, casi orgánicas, resultado
de la manipulación de elementos gráficos y sonoros “recreados virtualmente en
tres dimensiones”. Las imágenes resultantes se convierten en una especie de
decodificación de datos, visualmente atrayente al tiempo que desconcertante.
Zubiaur apela a una experiencia intuitiva
de la obra, en la que el público se enfrenta con un nuevo sistema de
aprehensión de la realidad, a través de la recombinación de los signos ya
conocidos: “Mi obra no trata de presentar un discurso especifico, más bien
propone un lenguaje nuevo, de referencias cotidianas fácilmente comprensibles
por medio de la intuición”, comenta José Carlos, quien considera a artistas
como Magritte, Kandinsky, Baldessari y Daniel Buren entre sus principales
influencias.
Sus intereses personales y la
evolución de su proceso creativo, han llevado a José Carlos a apoyarse en juegos
de correspondencias entre pensamiento, lenguaje e imagen secuencial, todos
ellos elementos recurrentes en su obra. Ésta, volcada recientemente hacia el
uso del video y los medios digitales, termina por inscribirse dentro de los
territorios del arte post-conceptual, donde teoría y práctica quedan
entrelazadas por el puente físico que constituye la obra.
Con su trabajo, el artista logra
reflejar el carácter artificial de los tiempos que vivimos, trascendiendo una
búsqueda meramente visual o formal y superando los límites de ‘lo efímero’ que
caracteriza al arte de las ideas.
El trabajo de Zubiaur adquiere
matices especiales si se toma en cuenta que vivimos tiempos en los que los
procesos de ordenamiento y codificación de la información, por parte de cada
individuo, resultan cada vez más complicados, pero no dejan de ser necesarios
para cambiar el “estado de conocimiento de un sujeto”. Según Andreas Stunes, la
instalación audiovisual Ctrl, de José
Carlos Zubiaur, “no solo hace referencia a la información virtual, sino que
resalta la capacidad del ser humano de controlar ese espacio y transformarlo.”
Ctrl se
presenta en la Sala 3E Espacio Expositivo Emergente, de la Galería de Arte
Contemporáneo del IVEC, ubicada en Xalapeños Ilustres 135 en el Centro
Histórico de Xalapa. Y se inaugura hoy jueves 13 de diciembre a las 20:00
horas. La entrada es gratuita.
Carmen María
Espinosa
Xalapa, 2012
inadecuadamaria
Arte nuevo ‘del lado de acá’
(Texto publicado en la sección cultural del diario Oye Veracruz.
México, 23 de noviembre, 2012)
México, 23 de noviembre, 2012)
En la actualidad, los artistas latinoamericanos abordan con su trabajo
diversos temas, entre los que destacan los conflictos político-sociales y
culturales de sus respectivos países o su propia crisis de identidad. Parecen
lanzarse sin prejuicios y sin velos a la tarea de redescubrirse, buscando con
ello, poco a poco, redefinir la idea que el resto del mundo tiene de Latinoamérica,
y consiguiendo un nivel de honestidad y auto-aceptación que ya hacía falta en
el arte que surge, como diría Julio Cortázar, ‘del lado de acá’.
Si hay algo que ha caracterizado a
gran parte del arte producido en Latinoamérica en los últimos años, es la
sensación de que, por fin, comienza a aceptarse a sí mismo como un híbrido que
habla su propia lengua ante un mundo que pretende ferozmente homogeneizarlo
todo. Una mezcla diferente, sin duda, al sincretismo que imperó en el arte latinoamericano
previo y que, en la mayoría de los casos, no pretende ocultar su pasado
turbulento, asumiéndose como resultado de influencias diversas y planteando
reflexiones que van más de acuerdo con nuestro entorno y nuestra realidad
actual.
Tal es el caso de los artistas que participan en las tres exposiciones colectivas
tituladas Ocho Miradas Latinoamericanas
-3era. Estación, Artistas
Dominicanos – Identidades Entrecruzadas y Video Dominicano, que,
desde el 14 de noviembre, se presentan en la galería y las diferentes salas y
exteriores del Jardín de las Esculturas de Xalapa (IVEC), y permanecerán
abiertas al público hasta el mes de enero.
La curaduría de las tres muestras corrió a cargo de Graciela Kartofel, y
en ellas se reúne el trabajo de artistas provenientes de Argentina, Chile,
Colombia, México, Venezuela y República Dominicana.
Al visitar las exposiciones, uno no puede evitar sentir esa multiplicidad
que nos caracteriza y extrañamente nos une. Se trata de una convergencia de
miradas diferentes y propuestas artísticas que intentan trastocar los
parámetros establecidos del arte desde la visión particular del
latinoamericano, ya sea aquel radicado en su país de origen o del que optó por
un exilio voluntario.
En palabras de la curadora: “Si antes en cada región las preguntas
versaban acerca de qué es la identidad y en tal caso qué es la cultura, la
globalización mutó estas indagaciones por rescates de lo que se identificó como
lo local=identitario. Todo aquello que se considera auténtico, autóctono, podía
comenzar a desdibujarse. Defender que eso no sucediera se ha verbalizado, discutido
y publicado. En una sociedad de medios como la que se vive, ese desdibuje es
imposible de evitar, pero a la vez, la mercantilización y extensa difusión
exponen las numerosas pautas que no se quieren perder.”
Resalta sobre todo la obra de los artistas dominicanos, quienes de
manera singular y divertida cuestionan su posición dentro del mundo actual. En
la sala que ocupa la exposición Artistas
Dominicanos – Identidades Entrecruzadas, uno puede encontrarse con
propuestas tan diversas como un salvavidas confeccionado y pintado a mano que
muestra etiquetas de viajes internacionales o serigrafías que combinan mapas de
la ciudad de Nueva York -sitio de exilio de algunos de los artistas expositores-,
con dibujos de elementos pertenecientes a una iconografía que hace referencia a
la idea de ‘lo latinoamericano’, generando un discurso que versa sobre el
problema de la migración desde el punto de vista del inmigrante-cosmopolita, como
Bananhattan obra de Yunior Chiqui
Mendoza, o Soñando despierto de
Scherezade García, integrantes del Proyecto Gráfico Dominican-York.
Realmente vale la pena darse la oportunidad de conocer la propuesta de estos
artistas que, con su práctica fresca, colmada de miradas y voces múltiples,
confirman las palabras de Octavio Paz, “el hombre es plural: los hombres”.
Carmen María Espinosa
Xalapa, 2012
inadecuadamaria
Lo extraño y lo familiar en el videoarte
(Texto publicado en la sección cultural del diario Oye Veracruz.
México, 9 de noviembre, 2012)
México, 9 de noviembre, 2012)
Mientras recorría una exposición de arte contemporáneo que se presentó
recientemente en Xalapa entré a una de las salas donde, iluminada solamente por
la luz de un video proyectado, relucía una banca de parque en medio de la
obscuridad. El conjunto de la banca y su presencia en la oscura sala de
proyección me hizo recordar la primera vez que me enfrenté a una
videoinstalación en un museo. Esos primeros encuentros con el video en el contexto
de una muestra de arte están generalmente marcados por la sensación de que algo
no pertenece, sin saber si lo que está fuera de lugar es el video, el espacio, la
noción del tiempo, las convenciones lógicas, el espectador o la obra. Lo
extraño y lo familiar cohabitan en la disciplina artística del videoarte y la
videoinstalación.
De alguna manera, durante ese primer encuentro con el video en el
espacio galerístico, la intimidad implícita en la oscuridad de la pequeña sala de
proyección (en la que no cabían más de diez personas) y la incomodidad en el asiento que me tocó (en
una esquina, en el suelo), me permitieron, como espectador, rebasar un límite
que una obra expuesta en una sala iluminada de manera normal o un video observado
en condiciones comunes no me hubieran permitido hacerlo. Me di cuenta entonces
de que la obscuridad que habitaba esa pequeña sala del museo me permitía
intimar con la obra de manera parecida a como ocurre en el cine, con una
sensación de que uno se encuentra solo con lo que observa en la pantalla y que
el tiempo transcurre en un espacio paralelo.
En muchos casos el video sirve como soporte documental para el artista,
ya sea para documentar un suceso o registrar un acontecimiento en el tiempo, en
esos casos se convierte en un accesorio de la obra. Pero cuando el video por sí
mismo es la obra, es entonces cuando nos preguntamos ¿qué es lo que opera en el
momento de experimentar o interactuar con él?
Es común encontrarse con espacios en los museos y las galerías en los
que se presentan videos en pantallas o televisores. En la década de los
ochenta, artistas como Bill Viola y Gary Hill usaban el video para mostrar los
flujos del pensamiento consciente, usándolos como una línea narrativa. En los
90, la artista Jenny Holzer popularizó el uso de proyecciones sobre superficies
arquitectónicas, práctica recurrente en el arte actual y que en México encontró
su referente en la obra del videoartista Fernando Llanos. Sin embargo, el uso
del video como herramienta durante la creación o como parte fundamental de una obra
de arte no es nada nuevo. A nivel internacional fueron artistas como Andy
Warhol o el japonés Nam June Paik quienes en los 60 comenzaron a utilizar el
video como herramienta de su creación; Warhol, documentando performances y acciones, y June Paik,
experimentando con sus instalaciones de televisores, en las que usaba la
videocámara como brocha y la pantalla del televisor como lienzo.
La portabilidad de la videocámara y las posibilidades que proporcionan
los distintos formatos de presentación proveen al artista de una amplia libertad
para crear. La cámara y el monitor
se transforman, entonces, en una conexión entre el espacio interno y el
externo.
Según la investigadora Adriana Zapett, la primera muestra de videoarte
en México fue en el Museo de Arte Moderno del INBA en 1973. Cuatro años después, en 1977, México
fue anfitrión del IX Encuentro Internacional, I Encuentro Nacional de Videoarte
que dio cita en el Museo de Arte Carrillo Gil a videoartistas nacionales como
Jorge Glusberg, Miguel Erehnberg y Pola Weiss y a extranjeros como Paik,
Shigeto Kubota, John Baldessari, Allan Kaprow, Amerigo Marras, incluyendo a algunos
artistas sudamericanos.
Hoy en México ya es frecuente encontrarnos con muestras y festivales de
videoarte. A lo largo de los años, esta disciplina ha ido adquiriendo su
legitimación en el ámbito del arte nacional. La proliferación en las últimas
décadas del uso de dispositivos portátiles de videograbación y el auge de la
distribución electrónica de esas mismas videograbaciones ha facilitado la
familiarización de la gente con el medio del video con potencial creativo,
hasta convertirlo en un elemento más de nuestra cotidianeidad.
Pero aunque el video ya no resulte, para nada, extraño en la vida
cotidiana del ser humano, todavía nos resulta en ocasiones extraño
experimentarlo dentro del museo, en la galería, en el espacio público o en
cualquier otro lugar que el artista o el curador hayan determinado para que se
experimente la obra; interactuando con el espacio y con el tiempo de una manera
diferente a la secuencialidad cotidiana, pero con elementos que nos son
familiares, el video y la pantalla o la intimidad de la obscuridad.
Y es, quizá, esa misma sensación de extrañeza una posibilidad de
potencial creativo para los artistas, que les permita propiciar en el público
un estado de experimentación y reflexión diferente al cotidiano.
Carmen María Espinosa
Xalapa, 2012
inadecuadamaria







